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Peluquería |
martes 30/05/06 |
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| Cuidados para el verano (I parte) |
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Agentes externos
| | | Por Olga Lareo Artículo cedido por Tocado Fotografía: Pupa Información: René Furterer Paris | Kadus | System Professional | L’Oréal | | | El proceso de cambio climático que experimentamos en la actualidad tiende a acortar las estaciones intermedias, primavera y otoño, de manera que prácticamente pasamos del frío invernal al calor veraniego sin tiempo para aclimatarnos. Al igual que el organismo, nuestro cabello también sufre estas variaciones bruscas de temperatura, en las que la fibra capilar, aletargada y frágil por las bajas temperaturas, debe enfrentarse a factores igualmente agresivos como el viento, la sal del agua del mar, el cloro de las piscinas, los baños solares y la arena de la playa.
| | |  | | | Afortunadamente, la investigación capilar para proteger y revitalizar el cabello en verano ha avanzado mucho en pocos años, tanto en los componentes de las fórmulas como en las texturas de los productos. Los profesionales de la peluquería cuentan con un amplio abanico de productos para recomendar a sus clientes (durante y después del sol), de manera que éstos vuelvan al salón con el cabello sano, cuidado, fácil de peinar y con el color intacto.
Los profesionales de la peluquería ya han conseguido concienciar a sus clientes de la importancia de proteger y mimar el cabello en verano, sin embargo, os invitamos a recordar todos los factores de riesgo a los que se ven sometidos tanto la fibra capilar como el cuero cabelludo en la estación estival.
1. El Sol La estrella más brillante del Sistema Solar es una fuente de energía imprescindible para nuestra supervivencia por muchas razones: su luz nos da fuerza, sin su calor la vida se extinguiría, cumple su función en nuestro reloj biológico y ayuda a sintetizar la vitamina D (que fija el calcio en los huesos)... Pero además, nos pone de buen humor y resulta agradable y reconfortante, por eso la gente aprovecha las estaciones con más horas de luz para disfrutar del sol.
Sin embargo, la luz solar está formada por distintos tipos de radiaciones, una extensa gama de radiaciones electromagnéticas, que no podemos percibir visualmente pero que sin embargo existen.
| | | | Espectro electromagnético |  | | *nm-nanómetro: equivale a una millonésima parte de un milímetro | | | Las radiaciones solares se distinguen por la longitud de onda: cuanto más amplia es la longitud, menos radiación y viceversa. Siguiendo estos criterios, podemos diferenciar tres longitudes diferentes: las infrarrojas, responsables del calor; las de luz visible, mediante las cuales distinguimos los colores y las ultravioletas (UV), que actúan directamente sobre la piel y el cabello. Éstas últimas se dividen en tres tipos: - Rayos UV-C. Son absorbidos casi por completo por la capa de ozono.
- Rayos UV-B. Altamente energéticos, favorecen la producción de melanina ayudando a que la piel se broncee.
- Rayos UV-A. A pesar de que su nivel energético es inferior, actúan a largo plazo, ya que sus efectos son acumulativos.
Sometido a los efectos de rayos UV, el cabello, al contrario que la piel, no dispone de un sistema de defensa. Si resulta dañada, la fibra capilar no se renueva. Por eso, es tan importante proteger, nutrir e hidratar el cabello en verano. Los rayos UV alteran las células de la fibra capilar, las cuales contienen queratina. En la queratina se hallan los pigmentos naturales (melanina) o artificiales (fruto de los procesos de coloración). Por este motivo, el deterioro de la queratina provoca una modificación en el pigmento de la fibra capilar que altera el tono del cabello, echando a perder los trabajos de coloración o modificando el color natural. El cabello está cubierto por una capa hidrolípidica fundamental para su salud. A fuerza de exponerse al sol, ésta desaparece y las escamas de la fibra capilar se levantan, aumentando la fragilidad del cabello. Además, esta capa es la responsable del brillo, el tacto suave y la peinabilidad, por lo que la descamación, además aumentar la ruptura de las fibras, hace que el cabello se deshidrate y tenga un aspecto seco, apagado y encrespado. Deshidratación y pérdida o alteración del color afectan especialmente a los medios y las puntas, zonas más sensibilizadas que pierden la cutícula (la capa protectora) con mayor facilidad. Además, algunas tipologías de cabellos, como aquellos sometidos a procesos químicos (permanentes, coloración, mechas...), o los cabellos finos y delicados y los porosos son especialmente propensos a deteriorarse. | | | | 2. El agua | Sometido a baños repetidos o prolongados, el cabello también se debilita: en las piscinas, el agua tratada con cloro y en el mar, por la acción salina. La fibra capilar sufre alteraciones similares a las provocadas por los rayos UV, poniendo en peligro la salud, el brillo y la suavidad del cabello, así como su pigmentación.
Además, otro factor a tener en cuenta es el cloro, por un componente químico altera especialmente las coloraciones si se halla en concentraciones elevadas. Y no sólo sufre la fibra capilar, sino el cuero cabelludo sensible puede tener reacciones a este elemento si se expone a él en exceso, así como a la sal, que puede causar pruritos.
| | | | 3. Arena y viento | | En la playa, además de los factores agresivos expuestos anteriormente, el cabello se enfrenta a dos nuevos elementos de riesgo: la arena, que irrita el cuero cabelludo y el viento, que sopla con especial fuerza cerca del mar, lleva consigo polvo que se pega a la fibra capilar y suprime el brillo. | | |  | |
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