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Estética |
viernes 26/05/06 |
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| Objetivo: la conquista del hombre (I parte) |
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Por Paulina Carrera Molins Artículo cedido por Vida Estética-Les Nouvelles Esthétiques
| | | Curriculum de la autora Técnico superior de Estética Enfermera DUE Directora centro KOS de Sant Feliu de Codines Presidenta de la Asociación de Esteticistas de Barcelona |
| La estética del presente y del futuro aglutina, sin lugar a dudas, a la figura masculina, como un nuevo usuario de servicios en los salones de belleza. La sociedad actual ha puesto de moda y ha creado la necesidad de dar culto al cuerpo y mostrar la máxima expresión de la belleza a la que un individuo puede aspirar, a pesar de sus limitaciones. | |  | | | El rol de los cuidados masculinos, hasta hace unos años, era prácticamente inexistente, pues el cuidado físico y la puesta a punto del cuerpo o tener en cuenta los olores, la figura o las uñas era cosa de mujeres. Pero como nada dura para siempre, los hombres se han dado cuenta de que la competitividad a todos los niveles les ha cambiado los esquemas y el mostrar una buena imagen de sí mismos ya no es sólo una opción, sino que se ven casi obligados a prestar atención a sus desequilibrios estéticos, al igual que la mujer.
Es en ese punto de necesidad humana cuando las esteticistas deben estar preparadas para afrontar el reto del cuidado masculino. No es un reto fácil y puede que suponga un esfuerzo profesional e incluso un nuevo concepto integral de cuidados que no se puede improvisar, ni en el contenido de los mismos ni en la forma de realizarlos.
Imaginemos una realidad…Toca el timbre de nuestra puerta un señor y nos pide información sobre un tratamiento concreto de belleza masculina. ¿Es un cliente potencial? ¡Sí! Pues, como tal, consideraremos nuestra oferta de cuidados en función, por supuesto, de si estamos dispuestas a realizarlos y, por descontado, de si conocemos la diferenciación en la manera de ejecutarlos.
Los seres humanos en general poseen una fisiología en común, sin embargo hay diferencias sexuales que intervendrán en los resultados de determinados tratamientos estéticos.
En nuestra mentalidad profesional, la imagen de cánones de belleza masculina debe prevalecer en los criterios de resultados de nuestros servicios. Al mismo tiempo, es importante considerar que los gustos en aromas y texturas de los productos que empleemos serán evaluados por nuestro cliente y, si no son de su agrado, no fidelizaremos su continuidad. A los hombres no les gustan los excipientes grasos ni tampoco determinados olores femeninos. La técnica de ejecución deberá ser segura, enérgica, sin caricias ambiguas y potenciando la seriedad de los protocolos estéticos, con un sentimiento de seguridad profesional mayormente acentuada. Preocupaciones masculinas A los hombres les preocupa básicamente lo mismo que a las mujeres a la hora de cuidar sus cuerpos, pero no tienen tanta experiencia en conocimientos estéticos y, además, tienen mayor miedo, puesto que los tratamientos les son desconocidos. Es pues importante estar atentas a lo que nos pide el mercado de belleza masculino, escuchando atentamente a esos hombres valientes que gustan a las mujeres y que quieren gustar mucho más.
En mi escucha profesional activa de los hombres que acuden a mi centro para encontrar soluciones estéticas, los servicios estéticos más solicitados son tratamientos corporales antiestrés, reductores abdominales, depilaciones, tratamientos faciales, sobre todo de antienvejecimiento, y tratamientos de manos y pies.
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