Así, por una parte se puede ofrecer la Florterapia como complemento de tratamiento emocional, la aplicación tópica de las tan valoradas flores de Bach, mezclándolas con un tratamiento cosmético especifico con la finalidad de repercutir de forma holística en la totalidad de la persona, en su ser sutil, y potenciando de los cuidados físicos que requiera.
Sin embargo, la presentación de una opción novedosa de tratamiento a base flores implica incidir con algo nuevo, así como el utilizarlas como base de embellecimiento mediante los principios activos propios que, de forma reactiva en la piel, puedan mejorar la apariencia facial o corporal de nuestras clientas. ¡Aquí sí que podemos sorprender con una nueva técnica y, por qué no, con una innovación en la forma y composición de nuestros productos de trabajo!
En el reino de la naturaleza, entre las plantas las flores ocupan el punto más elevado de armonía y, sin duda, de belleza del reino vegetal. La energía de las flores se dirigirá pues a los aspectos más elevados del ser humano y los beneficios de sus propiedades bioquímicas serán realmente efectivos, puesto que crearán en su aplicación una acción sinérgica entre el estado físico, emocional y del equilibrio con los tejidos a los que se exponga en su aplicación.
Tratamiento antiaging floral de rosa
En primer lugar, es muy importante conocer las propiedades químicas de la flor con la que vamos a trabajar. Por ejemplo, si realizamos un tratamiento facial a base de rosa, deberemos saber si se trata de la rosa de Bulgaria o rosa damascena. Químicamente las hojas del rosal contienen ácido tánico y pepsina.
Los pétalos contienen, además de taninos, diversos ácidos orgánicos, como el ácido cítrico o el málico, materias gomosas y pequeñísimas cantidades de esencia. La fruta de la rosa o el escaramujo contiene una materia colorante anaranjada, la carotina, vitamina C o ácido ascórbico y pequeñas cantidades de lecitina.
En otros tiempos, las rosas gozaron de diversas facultades curativas por razón de su contenido en taninos, aunque la más común es la de su astringencia y su alto poder regenerante y vitalizante de la piel.
En nuestras manos está el abastecernos de materia prima fresca, ¡sobre todo flores!, para realizar las diversas fases del tratamiento cosmético, o en su sustitución ir a comprar productos ya elaborados que contengan los distintos preparados florales para cada fase de aplicación, aunque no está de más personalizarlos añadiéndoles el toque de pétalos de rosas frescas inmediatamente antes de aplicarlos.
Paso a paso- Desmaquillar con emulsión desmaquillante, agua mineral fría y pétalos de rosa roja frescos.
- Aplicar un peeling scrub a base de cáscaras de frutos secos y unas gotas de hidrolizado de rosas.
- Locionar con agua de rosas.
- Realizar una sauna facial o vapor con unas gotas de esencia de rosa de Bulgaria.
- Efectuar un masaje facial con emulsión A/O natural a base de manteca de Karité o aceite de coco y tres o cuatro gotas de aceite esencial de rosa de Bulgaria.
- Aplicar una mascarilla a base de polvo vegetal tipo bellotas, polvos de arroz, avena, etc., cubriéndola con pétalos de rosa hasta quedar una capa que intentará penetrar los principios activos en una máxima profundidad de la piel.
- Retirar la mascarilla y brumisar con agua de rosas.
- El tratamiento finaliza con un toque de maceración de rosa mosqueta o emulsión a base de la misma.